"Poeta, es aquel capaz de dedicarle versos a una copa de champagne"
Arwen Ríos Constantine [Alejandra Sierra Ríos] (De un día cualquiera)
domingo, 17 de mayo de 2009
martes, 5 de mayo de 2009
martes, 14 de abril de 2009
Para mis sobrinos Gabriel y Alejandra.

Te tomo en mis brazos; Y Tus manitas sedosas,
hechas en el mismo cielo, acarician mi rostro.
Me miras sorprendido; Y al mirarme, mi corazón
se estremece, te miro con todo el amor más sincero
del mundo,
con la ternura de un pájaro al cantar en un amanecer,
o como dos enamorados que disfrutan juntos
de un atardecer acompañado de un dulce beso.
Ríes; Y tu risa es para mí como las campanas
de una catedral, quiero estar junto a ti y oírte reír
siempre, protegerte de los dragones modernos que
nos rodean así sea a sangre fría…
Te devuelvo una sonrisa; Y con ella, te regalo
seguridad, aquí, entre mis brazos, o allá,
donde quiera que llegues a estar cuando crezcas.
Bostezas; Y al bostezar mi corazón rebosa de alegría,
el que tengas sueño implica que te duerma, al dormirte,
estaré viéndote dormir, sería un espectáculo maravilloso,
y eso, me hace feliz, muy feliz.
Te canto; Y al cantarte, tus ojos van cerrándose…
Estás dormido; Y al haberte dormido, te llevo
a tu cuna, tomo una mecedora, y te veo dormir,
¿Qué estarás soñando? ¿Estarás pensando en mí?
¿Estarás jugando entre las nubes de azúcar que hay
en el cielo? De tus pequeños labios nace una sonrisita,
Y así como nacen sonrisas, miradas… Nace mi nuevo amor hacia ti.
Arwen Ríos Constantine [Alejandra Sierra Ríos]
14/abril/09
domingo, 25 de enero de 2009
Volver

(Otra vez) Camino entre unos cuántos árboles, Marrones, con algunas hojas caídas en el suelo. Y más allá de aquellos árboles se oye una suave melodía producida por el cantar de los pájaros… Los rápidos de un río y unos cuantos juncos.Lástima que no puedo pararme a disfrutar de este instante, estas ya son tierras olvidadas para todos, pero no para mí. En el palacio de mi memoria siempre jugaré aquí en este lugar, reiré aquí, lloraré aquí, y me enamoraré aquí por primera vez.
Sigo caminando, cruzo con un árbol al que yo siempre llame “Tritón”, y busco en él, los versos que una vez tallé, cuando era niña.
Salgo del bosque, y me adentro a mi pueblo natal. Muchos me han reconocido; “Volvió” murmuran los viejos sabios. Entro a la cafetería en donde siempre iba a tomarme una Coca-Cola con mis amigos/as del instituto. Los dueños me reconocen, preguntan por mi pasado, sólo pido una taza de café y tomo asiento en una mesa alejada.
Entra un joven… ¿Se podría decir que apuesto? Pide otra taza de café, me mira fijamente como si supiera quien soy… Le dice algo a los dueños, se acerca, y efectivamente, sabe quien soy.
“Demonios, es mi primer amor”
-Hola Arwen, ¿Cómo estás? Has cambiado muchísimo, ¿Cómo has estado? ¿Por qué te fuiste sin decir nada?
-He estado bien, y bueno, no quiero darte explicaciones sobre eso, ya estoy aquí ¿no?.
A partir de ahí comenzamos a conversar, a hablar de cuando éramos niños, de lo que ha ocurrido con todos nuestros antiguos amigos, algunos se han casado y han formado familias, otros han acabado en la cárcel, y así sucesivamente.
Después entra como un puñal el tema del amor, pasa un buen rato, y por fin terminamos la conversación. Y ahí quedó todo, en una taza de café y lo que quedó en ella, me lo bebí. En realidad, no vine a remover recuerdos, a buscar lo que ya no me pertenece, el pasado es pasado, y se quedará por siempre atrás. Vine a saldar ciertas cuentas, a dar un mensaje desde donde vengo. Sólo eso. “He vuelto” Como dicen los viejos sabios del pueblo, pero no para quedarme, sino para demostrar que ya no soy la misma persona, que he crecido, y que he venido para acabar con aquellos que alguna vez me hicieron daño… Los ángeles están llorando porque tengo muchísima sed… Sed de venganza.
Arwen Rios Constantine
Sigo caminando, cruzo con un árbol al que yo siempre llame “Tritón”, y busco en él, los versos que una vez tallé, cuando era niña.
Salgo del bosque, y me adentro a mi pueblo natal. Muchos me han reconocido; “Volvió” murmuran los viejos sabios. Entro a la cafetería en donde siempre iba a tomarme una Coca-Cola con mis amigos/as del instituto. Los dueños me reconocen, preguntan por mi pasado, sólo pido una taza de café y tomo asiento en una mesa alejada.
Entra un joven… ¿Se podría decir que apuesto? Pide otra taza de café, me mira fijamente como si supiera quien soy… Le dice algo a los dueños, se acerca, y efectivamente, sabe quien soy.
“Demonios, es mi primer amor”
-Hola Arwen, ¿Cómo estás? Has cambiado muchísimo, ¿Cómo has estado? ¿Por qué te fuiste sin decir nada?
-He estado bien, y bueno, no quiero darte explicaciones sobre eso, ya estoy aquí ¿no?.
A partir de ahí comenzamos a conversar, a hablar de cuando éramos niños, de lo que ha ocurrido con todos nuestros antiguos amigos, algunos se han casado y han formado familias, otros han acabado en la cárcel, y así sucesivamente.
Después entra como un puñal el tema del amor, pasa un buen rato, y por fin terminamos la conversación. Y ahí quedó todo, en una taza de café y lo que quedó en ella, me lo bebí. En realidad, no vine a remover recuerdos, a buscar lo que ya no me pertenece, el pasado es pasado, y se quedará por siempre atrás. Vine a saldar ciertas cuentas, a dar un mensaje desde donde vengo. Sólo eso. “He vuelto” Como dicen los viejos sabios del pueblo, pero no para quedarme, sino para demostrar que ya no soy la misma persona, que he crecido, y que he venido para acabar con aquellos que alguna vez me hicieron daño… Los ángeles están llorando porque tengo muchísima sed… Sed de venganza.
Arwen Rios Constantine
viernes, 14 de noviembre de 2008
Tarea de Lengua Española.
Escrito en Prosa.
Sonidos; se oyen las gotas que chocan en la ventana.
Aroma; inhalo el dulce aroma… Del chocolate caliente que reposa en mis manos congeladas.
En realidad, se me hace difícil escribir, tengo todas las palabras desordenadas en mi apartamento. Algunas están entre los cojines del sofá, otras encima de la mesa, otras debajo del edredón… Es una lucha constante encontrarlas para así crear oraciones simples y compuestas y lograr que el lector, sienta.
Pero, ¿Cómo hacerlo? Si mi musa ha hecho las maletas y me ha dejado, mientras que mi corazón desesperado acabará un día de estos en el manicomio, por ejemplo, ahora mismo siento que enloquezco al no poder escribir algo bonito, cuando todo es tan, pero tan sencillo, así como la música que hacen las gotas al chocarse en mi ventana, tan sencillo y tan valioso, tan sencillo… Y tan valioso como un “Te quiero”.
13/Nov/08
Alejandra Sierra Ríos
[Arwen Ríos Constantine]
Escrito en Prosa.
Sonidos; se oyen las gotas que chocan en la ventana.
Aroma; inhalo el dulce aroma… Del chocolate caliente que reposa en mis manos congeladas.
En realidad, se me hace difícil escribir, tengo todas las palabras desordenadas en mi apartamento. Algunas están entre los cojines del sofá, otras encima de la mesa, otras debajo del edredón… Es una lucha constante encontrarlas para así crear oraciones simples y compuestas y lograr que el lector, sienta.
Pero, ¿Cómo hacerlo? Si mi musa ha hecho las maletas y me ha dejado, mientras que mi corazón desesperado acabará un día de estos en el manicomio, por ejemplo, ahora mismo siento que enloquezco al no poder escribir algo bonito, cuando todo es tan, pero tan sencillo, así como la música que hacen las gotas al chocarse en mi ventana, tan sencillo y tan valioso, tan sencillo… Y tan valioso como un “Te quiero”.
13/Nov/08
Alejandra Sierra Ríos
[Arwen Ríos Constantine]
sábado, 13 de septiembre de 2008

Mas allá de mí está todo
Detrás, ya no queda nada.
En los fúnebres pasillos del palacio de mi memoria,
han nacido rosas rojas,
En el erial que había en el corazón,
ha nacido el llamado perdón.
Si ayer sentí rencor,
hoy no siento nada,
gracias a tu dolor,
ha nacido una esperanza.
Arwen Rios Constantine [Alejandra S.R] -/Sept/08
Este poema está sin terminar... Perdí el hilo, tengo que ver si lo encuentro, en cuanto lo encuentre, le doy un final mejor.
Detrás, ya no queda nada.
En los fúnebres pasillos del palacio de mi memoria,
han nacido rosas rojas,
En el erial que había en el corazón,
ha nacido el llamado perdón.
Si ayer sentí rencor,
hoy no siento nada,
gracias a tu dolor,
ha nacido una esperanza.
Arwen Rios Constantine [Alejandra S.R] -/Sept/08
Este poema está sin terminar... Perdí el hilo, tengo que ver si lo encuentro, en cuanto lo encuentre, le doy un final mejor.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)