domingo, 25 de enero de 2009

Volver


(Otra vez) Camino entre unos cuántos árboles, Marrones, con algunas hojas caídas en el suelo. Y más allá de aquellos árboles se oye una suave melodía producida por el cantar de los pájaros… Los rápidos de un río y unos cuantos juncos.Lástima que no puedo pararme a disfrutar de este instante, estas ya son tierras olvidadas para todos, pero no para mí. En el palacio de mi memoria siempre jugaré aquí en este lugar, reiré aquí, lloraré aquí, y me enamoraré aquí por primera vez.

Sigo caminando, cruzo con un árbol al que yo siempre llame “Tritón”, y busco en él, los versos que una vez tallé, cuando era niña.

Salgo del bosque, y me adentro a mi pueblo natal. Muchos me han reconocido; “Volvió” murmuran los viejos sabios. Entro a la cafetería en donde siempre iba a tomarme una Coca-Cola con mis amigos/as del instituto. Los dueños me reconocen, preguntan por mi pasado, sólo pido una taza de café y tomo asiento en una mesa alejada.

Entra un joven… ¿Se podría decir que apuesto? Pide otra taza de café, me mira fijamente como si supiera quien soy… Le dice algo a los dueños, se acerca, y efectivamente, sabe quien soy.

“Demonios, es mi primer amor”

-Hola Arwen, ¿Cómo estás? Has cambiado muchísimo, ¿Cómo has estado? ¿Por qué te fuiste sin decir nada?
-He estado bien, y bueno, no quiero darte explicaciones sobre eso, ya estoy aquí ¿no?.

A partir de ahí comenzamos a conversar, a hablar de cuando éramos niños, de lo que ha ocurrido con todos nuestros antiguos amigos, algunos se han casado y han formado familias, otros han acabado en la cárcel, y así sucesivamente.

Después entra como un puñal el tema del amor, pasa un buen rato, y por fin terminamos la conversación. Y ahí quedó todo, en una taza de café y lo que quedó en ella, me lo bebí. En realidad, no vine a remover recuerdos, a buscar lo que ya no me pertenece, el pasado es pasado, y se quedará por siempre atrás. Vine a saldar ciertas cuentas, a dar un mensaje desde donde vengo. Sólo eso. “He vuelto” Como dicen los viejos sabios del pueblo, pero no para quedarme, sino para demostrar que ya no soy la misma persona, que he crecido, y que he venido para acabar con aquellos que alguna vez me hicieron daño… Los ángeles están llorando porque tengo muchísima sed… Sed de venganza.

Arwen Rios Constantine

No hay comentarios: