domingo, 25 de abril de 2010

Una canción que una vez me dedicó mi Padre.

Papá Cuentame Otra Vez
Ismael Serrano


Papá cuéntame otra vez ese cuento tan bonito
de gendarmes y fascistas, y estudiantes con flequillo,
y dulce guerrilla urbana en pantalones de campana,
y canciones de los Rolling, y niñas en minifalda.

Papá cuéntame otra vez todo lo que os divertisteis
estropeando la vejez a oxidados dictadores,
y cómo cantaste Al Vent y ocupasteis la Sorbona
en aquel mayo francés en los días de vino y rosas.

Papá cuéntame otra vez esa historia tan bonita
de aquel guerrillero loco que mataron en Bolivia,
y cuyo fusil ya nadie se atrevió a tomar de nuevo,
y como desde aquel día todo parece más feo.

Papá cuéntame otra vez que tras tanta barricada
y tras tanto puño en alto y tanta sangre derramada,
al final de la partida no pudisteis hacer nada,
y bajo los adoquines no había arena de playa.

Fue muy dura la derrota: todo lo que se soñaba
se pudrió en los rincones, se cubrió de telarañas,
y ya nadie canta Al Vent, ya no hay locos ya no hay parias,
pero tiene que llover aún sigue sucia la plaza.

Queda lejos aquel mayo, queda lejos Saint Denis,
que lejos queda Jean Paul Sartre, muy lejos aquel París,
sin embargo a veces pienso que al final todo dio igual:
las ostias siguen cayendo sobre quien habla de más.

Y siguen los mismos muertos podridos de crueldad.
Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam.
Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam.
Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam.

viernes, 23 de abril de 2010


Recuerdo que ella llevaba un vestido de estos que se llevan mucho en primavera, de seda, blanco y flores estampadas. Estaba sentada en una mesa de las de afuera de un bar de la zona colonial, enfrascada en el pedazo de ladrillo que estaba leyendo, sola, contemplando de vez en cuando a los viejitos que daban de comer a las palomas, a los jóvenes cruzar, y entonces, escribió en una servilleta:

"No te imaginas cómo me gustaría que estuvieras aquí, conmigo. Sentados en cualquier banco debajo de cualquier farol, abrazados, sonriendo como dos tontos enamorados, ver a los niños jugar, los góticos fumar, y a los viejitos recordar la época que ahora vivimos tu y yo


Siempre tuya.
A.S.R”.


Arwen Ríos Constantine [Alejandra Sierra Ríos] 23/Abril/2010

martes, 30 de marzo de 2010

Te amo sin barreras,
sin límites,
sin fronteras.

Las cerezas devoradas en tu boca son mucho mas exquisitas, que las que tuvieron que viajar por mi mano.


Arwen Ríos constantine [Alejandra Sierra Ríos] 30-Mar-10

miércoles, 10 de marzo de 2010


“Pide un deseo” Me dijeron hace poco, en el día de mi cumpleaños. Y antes de soplar unas velas que no existieron… En un susurro, mirando al suelo, exclame:
“Cuídame desde el cielo, Papa

lunes, 15 de febrero de 2010

Hope


Todo comenzó con un sueño. Alguien dijo “Habla de mí”, y supe, que era Dios. ¿Cómo? No lo se, quizás solo fue mi subconsciente que estaba divagando, o quizás no. Semanas atrás había estado preguntándome sobre su existencia, siempre había creído en el, pero no completamente por mis dudas. Hasta que tuve ese sueño, desperté en la madrugada, y en ese momento comprendí que El estaba tocando mi puerta para sentarse a tomar una taza de café conmigo eternamente. El momento, lo plasme en mi diario, no sabia si hacia bien, pero daba igual. […] No se, si se, lo que debería de saber. Tampoco si esta es la manera correcta, pero no importa.[…] Dice en alguna parte del escrito, […] No se ningún versículo de la biblia, no asisto a ninguna iglesia, si algún ateo comenzara a hacerme preguntas sobre tu existencia no sabría que decirle, me queda mucho por aprender, pero no esperare a graduarme en teología para entregarme a ti. Lo hare así, aquí, en mi cuarto, sin saber casi nada, tal y como soy, Alejandra. Aprenderé todo lo que tenga que aprender mientras te amo […] Dice casi terminando el escrito.


Eso fue unos meses antes de que mi padre muriera. Era la única que tenia pensamientos positivos, que mi padre se pondría bien, que todo se arreglaría, mientras que mi hermano preguntaba a mi madre “¿Papa llegara a navidad?”, No lo se hijo, no lo se. Contestaba mamá.

La noche del 26 de Septiembre, había visto a un Señor que era mas o menos reconocido constantemente en la feria del libro por su biblioteca, lo había visto en “librería cuesta”(No me acuerdo del nombre), estaba feliz porque después de regresar del cine con Wascar, tenia la ilusión de comentárselo a mi padre, porque sabia que se pondría muy contento. Pero cuando llegamos a casa, veo a la madre de Susana que llega angustiada, “¿Le paso algo a su hija?” Pensé, que tonta yo. Mi madre salió de casa y le dijo a Wascar “Mira a Juan José porque no se si son cosas mías”. El terror invadió mi cuerpo. Subí con ellos, pero me dijeron que me quedara en mi cuarto, claro, como buena Alejandra que soy no lo hice, me acerque al cuarto de mi padre y lo vi tirado en la cama, como ido, volví a mi cuarto comenzando a llorar del susto, mi madre llego diciéndome
“ Alejandra, ahora es cuando tienes que demostrar la casta, no llores, cuida a tu hermano”. “Si mama, lo hare”. Lo llevaron al hospital, me fui al baño a llorar en silencio, “¿Qué hago ahora Dios mío? ¿Qué hago?” Seque mis lagrimas, hice la cena sin supervisión de nadie por primera vez creo. Por suerte salió bien. Juanjo y yo nos quedamos solos esa noche, no dormimos.

Por la mañana fui corriendo al colmado que queda cerca del colegio para comprar una tarjeta y llamar a mi madre para saber noticias, ella dijo que seguía igual, que iría a casa a ducharse.

Cuando llega mi madre a casa: “Bueno, supongo que queréis saber la verdad”. “Dila, mama”. Dije.
“A vuestro padre le quedan horas, se va a morir”, y rompe en yanto junto con Juanjo. Ver a mi madre y hermano sufrir de esa manera, sobretodo a Juanjo porque nunca lo había visto así, me rompió el corazón, y entonces, mis ojos lloviznaron un poco. Nos abrazamos los tres.

Mi madre se fue otra vez, Juanjo estaba tan mal que no podía sostenerse, me mantuve serena para poder subirlo a mi habitación y consolarlo, lo tumbe en mi cama, e hice que se durmiera o tranquilizara.

En fin, esa misma noche, murió. En el mismo momento donde llamaron para comunicarlo, di un giro completamente. “Dios mío dame fuerzas, mi familia se derrumba de tristeza”, y así fue, me sorprendió mi forma de actuar, en todos los momentos, no sabia si era que no podía creerlo o que. Mi hermano lloraba encima de mí. Yo lo acariciaba “Todo saldrá bien, papa esta rockeando ahora en el cielo, tocando una canción para nosotros”, y reía de imaginarlo. Mi madre decía que quería morir “No puedes decir eso, tienes hijos a los cuales debes de seguir enseñándoles cosas, llora, pero no digas que quieres morir, lucha por nosotros”. Por una pequeña temporada, mientras mi madre estaba en el limbo, me encargué de mí, de Juanjo y de ella.

El punto es, que sabia que mi corazón estaba triste, pero no me había dado cuenta de la gravedad hasta que encontré un lugar donde me siento cómoda. Wascar me invito a ir a su Iglesia hace unas semanas, ya había ido a varias pero no tenían lo que yo buscaba. Estaba rodeada de tantas buenas personas, llenas de fe, cantando, que reflexione por un momento, y me di cuenta de que mi corazón estaba bastante triste, mas de lo que imaginaba, casi lloro 3 veces pero no lo hice porque no sabría que pensarían de mi, tenia la sensación de que era una niña golpeada fuertemente que corría hacia los brazos del Señor, y sentía alivio. “Mi corazón sanara poco a poco, ahora, desde este instante, podre retomar las cosas que antes hacían que los recuerdos golpearan mi mente, como escribir, como leer, como la música …”Pensé. Y mírenme, ahora estoy escribiendo, mientras las lágrimas mojan el papel, pero lo estoy haciendo, no como antes que escribía una oración y lo dejaba.

Entonces me he dado cuenta que, es verdad que la fe mueve montañas, que alivia el corazón, que la fe, es ver las estrellas aunque las tapen las nubes negras, es ver, el sol en medio de una tormenta, es ver, una fuente en el desierto, ver un hilo navegando por el mar, que la fe, es esperanza, y me he dado cuenta que, la fe, me esta salvando.


Arwen Rios Constantine [Alejandra Sierra Rios] 09/Feb/10

jueves, 21 de enero de 2010

Mujer sencilla


Mujer sencilla.

A veces, me encanta quedarme descalza y sentir el frescor de las hojas muertas en el suelo, respirar profundamente y sentir todas las fragancias que hay en el bosque. Cerrar los ojos, y oir el sonido de los juncos del rio por la noche. Siempre siento miedo, será porque le tengo mas respeto a la naturaleza en la oscuridad que cuando el sol se asoma, pero me encanta.

Siempre, me gusta olfatear como un cachorrito el chocolate caliente que reposa en las manos, acurrucarme en la cama junto con los colchones, y pensar.

A veces, me encanta sentir como danza mi vestido mientras camino, morder una manzana roja, saborearla, y sentir burbujitas en mi paladar.


[…] Esta sin terminar.

Alejandra Sierra Rios [Arwen Rios Constantine]-/Enero/10

viernes, 15 de enero de 2010

Barquitos de Papel


Intento escribir, pero no puedo, tengo tantas cosas que contar… Que decir… Y Las paginas en blanco se las lleva el viento, caen en pequeños charcos, y se mojan, como los barquitos de papel.